Meses sin lluvia, cosechas arruinadas, desnutrición, casi 6 millones de personas sin agua. Etiopía sigue a día de hoy en alerta roja, al igual que todo el Cuerno de África. Ponemos imágenes al drama del cambio climático en uno de los países más vulnerables.

A finales de 2015 un titular hizo saltar la voz de alarma: “Etiopía sufre la peor sequía en más de 50 años”. A pesar de la gravedad de la situación, provocada por el fenómeno climático de El Niño, pocos fueron conscientes de la que entonces se denominó la emergencia silenciosa. Más de 10 millones de personas sufrieron durante más de un año la ausencia (o irregularidad) de hasta tres estaciones de lluvia consecutivas, al tiempo que en otras zonas del país inexplicablemente se producían inundaciones.

Más de 2 millones de personas se quedaron sin acceso al agua potable y los casos de desnutrición y enfermedades comenzaron a multiplicarse rápidamente. También se contaron por centenares de miles las cabezas de ganado perdidas en un país en el que el 80% de la población depende de la tierra para su subsistencia. Los precios de alimentos básicos como las lentejas se dispararon en los mercados y comunidades enteras se vieron obligadas a migrar para sobrevivir.

“Más de 2 millones de personas se quedaron sin acceso al agua potable”

“Rezamos cada día para que llegue la lluvia”, aseguraba un sacerdote ortodoxo, Merigeta Hailemariam Gessesew, antes de entonar un salmo a la entrada de una escuela rural de Kittle Awaelo, donde al igual que en otros colegios el absentismo escolar empezó a hacer acto de presencia: sin alimentos, los niños no tenían fuerzas para seguir las clases.

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En medio de este escenario, Ayuda en Acción se puso manos a la obra para tratar de mitigar los estragos de la sequía. La situación no nos era ajena: trabajamos en el país desde 1996 para mejorar la seguridad alimentaria, el acceso a agua o sanidad, los derechos de las mujeres o la preparación ante las sequías que se dan de forma recurrente.

Tras una intensiva campaña de recaudación de fondos fueron muchas las personas que se sumaron a esta causa y pudimos llevar agua en camiones cisterna y depósitos a 70.000 personas en Oromía, Tigray y Amhara, algunas de las regiones más vulnerables. En una de ellas –Mekane Birham–, mientras esperaba su turno en uno de los puntos de distribución de agua de Ayuda en Acción, mujeres como Yeshin Fante, madre de cinco hijos, decía: “tengo miedo de que la lluvia no vuelva”.Fueron meses de duro trabajo para llegar a esas familias que invertían toda la mañana, andando durante kilómetros, para conseguir llenar una garrafa de agua. En aquellos kebeles (la unidad administrativa más pequeña en Etiopía), más remotos y de difícil acceso la solución fue otra: se optó por comprar 160 burros en los mercados locales para poder distribuir el agua; estos animales pasarían después a ser propiedad de las familias más necesitadas para apoyar la repoblación del ganado perdido.

La distribución de semillas también era prioritaria. Gracias al apoyo de socios y personas sensibilizadas con el drama de Etiopía, se entregaron 75.000 kg de semillas de trigo a 2.000 familias (unas 9.000 personas). Al término de 2016, en aquellas zonas en las que volvió la lluvia, las cosechas por fin fructificaron. A comienzos de este año las cifras oficiales hablaban ya de 5,6 millones de damnificados, casi la mitad que al comienzo de la emergencia. Datos que generaron un cierto optimismo, aunque las consecuencias se dejaban sentir aún.

La sequía que nunca se fue en estos meses de Etiopía no ha resuelto graves problemas como el acceso a agua potable, las enfermedades o la desnutrición infantil. Además, las consecuencias del fenómeno climático de El Niño se han extendido también a países como Kenia, Somalia o Sudán del Sur y el titular ahora es otro: “El Cuerno de África sufre la peor crisis humanitaria desde el fin de la Segunda Guerra Mundial”.

Con la sabiduría que le han dado sus 69 años (la esperanza media de vida en Etiopía), el hombre más mayor de Janamora, Sisay Demanu, dice: “Para las siguientes generaciones desearía que no tuvieran que pasar por lo que nosotros estamos sufriendo”.

Por Eva Mateo

Foto: Ángel López Soto

EL APADRINAMIENTO NOS PERMITE APLACAR LA SEQUÍA EN LAS ZONAS DE ETIOPÍA EN LAS QUE TRABAJAMOS APADRINA.AYUDAENACCION.ORG