Queremos que conozcas a nuestro nuevo Director General, Fernando Mudarra, que desde el pasado octubre ha tomado las riendas de Ayuda en Acción con la misma prioridad de siempre: el acompañamiento de las personas más vulnerables.


Tienes una amplia trayectoria en la cooperación, ¿por qué decidiste dedicarte a este mundo?

De una forma en parte fortuita, como nos pasó a muchas personas jóvenes que empezamos a finales de los años ochenta. Cuando empecé en este mundo no existía la información y la profesionalización que existe ahora. Yo estudiaba mi licenciatura y siempre me interesaron los asuntos que tenían que ver con la desigualdad y la solidaridad. Sin embargo no me lo planteaba como un ámbito de desarrollo profesional. En determinado momento, a través de mi Facultad (Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Córdoba, ETEA) surge la oportunidad de apoyar en la Universidad Centro-americana de Managua (Nicaragua). Fue como una confluencia de espacio, tiempo y momento vital. Solicité la plaza y me eligieron. Tenía 24 años. A partir de ahí mi vida dio un giro y descubrí que había un mundo por cambiar y que yo podía ayudar a que ese cambio se produjera. Seguí estudiando y formándome pero a Nicaragua le siguió Guatemala, Colombia, Honduras, Bolivia… más de 15 años de mi vida dedicada a la cooperación en terreno. También he tenido la oportunidad de ver este mundo desde el punto de vista de las ONGD, de la universidad, del sector público, de la empresa, de los organismos internacionales. En todo este tiempo descubrí la altísima responsabilidad que supone la cooperación y el desarrollo, y lo mucho que hay que prepararse para ser de ayuda.

Desde tu experiencia, ¿cómo crees que ha cambiado el mundo de la Cooperación en estos 35 años? ¿Cuáles crees que son los grandes retos que tenemos como sociedad?

Creo que ha cambiado mucho. Sobre todo en el entendimiento de qué es a lo que nos enfrentamos. Muchos años atrás, la pobreza se entendía como algo que estaba lejos y que requería una actitud asistencial con quien la sufría. Sin embargo hoy en día nos hemos dado cuenta de que la pobreza también se expresa como desigualdad y que genera exclusión. Y que si queremos cambiarlo, hace falta un compromiso global. Las crisis de los últimos años, tanto las humanitarias como las económicas, si han servido para algo es para poner encima de la mesa que la pobreza es un problema que nos afecta a todas las sociedades, la suframos o no. Posiblemente la nueva Agenda de Desarrollo que marca los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) permita hacernos ver esto. Es una cuestión de justicia pero también de equilibrio y de convivencia como sociedad. Las sociedades, los Gobiernos y las empresas han de darse cuenta de ello. Muchos ya lo han hecho.

¿Cuáles son los principales avances que las ONGD hemos contribuido a impulsar en estos años?

Las ONGD siempre han tenido un papel importantísimo que cumplir. Han tenido la capacidad de llegar adonde otros no llegaban y eso ha permitido visibilizar situaciones que de otra forma permanecerían ocultas. Esto es algo muy importante. Lo que no se ve no existe. Además, han logrado en muchos países que las organizaciones locales mejoren para tomar el papel que les corresponde. La idea de la cooperación es no volverse algo imprescindible. Debe tener fecha de caducidad y deben ser las sociedades en cada lugar las que se responsabilicen de su desarrollo. Ahí hace falta que exista tejido social. Junto a esto, han demostrado su destreza en atender a las personas en los lugares más difíciles y en las situaciones más extremas.


La pobreza es un problema que nos afecta a todas las sociedades, la suframos o no


¿Y cuál el papel fundamental y valor que tenemos en la sociedad actual?

Tenemos un reto muy importante por delante. En un nuevo contexto que reconoce que los problemas del mundo nos afectan a todos, estemos donde estemos, las ONGD tienen un papel fundamental como vehículos de transferencia de información y recursos. Son los canales en los que cada vez más gente confía para hacer llegar su solidaridad y para informarse de qué está pasando en otros lugares del mundo. Esto es algo que genera un fuerte sentimiento de responsabilidad, al menos en nuestro caso, y que nos hace preocuparnos mucho por cómo hacemos las cosas, dónde estamos y qué metas nos planteamos. Hay que seguir profesionalizándose y hay que seguir estableciendo el lugar que queremos ocupar en este partido. También debemos darnos cuenta de que si queremos realmente tener éxito, debemos trabajar conjuntamente con otras organizaciones públicas y privadas. Los retos que tenemos como sociedad son tan grandes que precisan un esfuerzo coordinado en el que cada parte debe contribuir con lo que puede y sabe hacer. En mi opinión, los próximos años van a ponernos en un lugar de mayor protagonismo y hay que estar preparados para asumir esa responsabilidad.

Las grandes cifras de pobreza han disminuido a nivel global pero la desigualdad aumenta. Vivimos en un mundo con mayor conflictividad, donde la respuesta humanitaria está siempre de actualidad… ¿cuáles son los retos de Ayuda en Acción en este sentido?

Ayuda en Acción se ha caracterizado siempre por estar al lado de las personas que lo necesitan. Provengan de donde provengan y sea por las causas que sean. Creo que hemos contribuido humildemente a que la pobreza disminuya y que hemos sabido adaptarnos a los nuevos problemas. En este nuevo contexto solo nos queda reafirmar nuestro compromiso y encontrar las mejores maneras de llevar solidaridad de unos sitios a otros. Estamos desde hace años mejorando nuestra manera de actuar para ser más eficientes y más eficaces ante nuevas formas de exclusión y desigualdad que se plantean en el mundo que vivimos. No hay nada mejor en este caso que trabajar con un una mirada de largo plazo y con la capacidad de estar allí donde más se necesite.

Desde que estás en Ayuda en Acción, ¿qué es lo que más te ha llamado la atención de la organización?

De Ayuda en Acción siempre me han llamado la atención dos cosas. Una, su capacidad de trabajo y de ser predecible en ese trabajo. He visto en estos años qué labor hace en muchos países del mundo y la he reconocido siempre como una organización que lleva a cabo su labor al lado de las personas con profesionalidad y calidad. La segunda cosa es el formidable grupo humano que la compone. Me refiero tanto al equipo que trabaja en la organización día a día como a la base social que posee. Los socios y socias de la organización son su mayor activo, sin ninguna duda. No solo por el nivel de recursos que proporcionan, sino por el compromiso que muestran durante años y años y por el empuje que suponen para seguir haciendo las cosas bien.


EL RETRATO

Si tuvieras una varita mágica, lo primero que harías es. . . acabar con los conflictos que hacen del mundo un lugar muy difícil para muchos niños y niñas.

Un libro para cambiar el mundo: El país de las mujeres, de Gioconda Belli.

Dos anécdotas de tu bagaje en cooperación. Una en negativo, otra en positivo.

En negativo, el día que supe que Maritza, una niña de año y medio había muerto por falta de atención de unos padres a los que habíamos ayudado desde antes del parto. No fuimos capaces de asegurar su futuro.

En positivo, cuando pude ver, muchos años después, como los alumnos de una escuela taller en Potosí habían logrado montar sus negocios e iban por todo el país reparando el importante patrimonio cultural que tiene Bolivia. Existen formas de pasar del fondo de una mina con 10 años a tener un plan de vida diferente.

Una película que te haya inspirado: Ciudad de Dios

El mayor mal de la humanidad es. . . la insolidaridad.

Y el mayor bien. . . reconocer que todos formamos parte del mismo planeta.

Refranero español, elige uno. El mundo progresa con la gente que se atreve.

Acabaremos con la pobreza cuando. . . nos lo propongamos.

Si te digo emergencias, ¿qué imagen se te viene a la cabeza? La ciudad de Choluteca en Honduras tras el paso del Huracán Mitch en 1998.

Ponle banda sonora a un mundo mejor. Disco o canción. Lágrimas de oro, de Manu Chao, o también, Stand By Me, de Ben E. King.


Por Carolina Silva

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